El pasado jueves 28 de enero D. Nicolás Álvarez de las Asturias, catedrático en la universidad eclesiástica de San Dámaso, especialista en historia del derecho canónico y sacerdote de la parroquia de Santa María de Cana, dio en el colegio una conferencia acerca del sínodo que recientemente se ha clausurado sobre la situación actual de la familia.

Comenzó explicando que el objetivo de esta conferencia era dar a conocer las conclusiones a las que el sínodo ha llegado y que si bien se trata de un órgano del cual no emana magisterio, no por ello deja de tener importancia la reflexión de 200 obispos sobre las cuestiones que afectan a la familia y que ha acabado con un documento aprobado por casi todos ellos. Ahora hay que esperar a que, fundamentándose en dichas conclusiones, el Papa publique una exhortación, a la que los católicos deben de hacer caso.

Los objetivos de la celebración de este sínodo fueron tres:

  1. Ver la realidad actual de la familia, cuáles son sus problemas, donde están las dificultades para sacar adelante un proyecto familiar y sobretodo tener en cuenta los distintos escenarios geográficos donde se desarrollan.
  2. Ver la situación por la que atraviesan las familias. Los problemas relacionados con los conflictos de conciencia; familias numerosas, situación económica de las mismas…..
  3. Intentar iluminar con la luz del Evangelio. Y esta es la clave de este sínodo ya que la Iglesia sigue aún convencida de que el mensaje de Jesús sobre la familia está vivo y es actual, lo ha custodiado y sobretodo, los tres últimos papas han profundizado en ello.
  4. Encontrar soluciones o medidas que ayuden a resolver.

Conclusiones:

Las conclusiones a las que ha llegado este sínodo son de gran calado, ya que si bien se parte de la idea de que desde el concilio Vaticano, toda la iglesia y especialmente los Papas han estado preocupados por la constante crisis que vive la institución de la familia, se han centrado en ver cuáles son las causas del fracaso, en cambio con este sínodo se va más lejos, partiendo esta premisa, es decir, del conocimiento de las causas para tomar todas las medidas necesarias para que no se llegue a la situación de fracaso, que en muchos casos no tiene vuelta atrás.

Es decir, se pretende actuar desde antes y no cuando haya sucedido el fracaso, afirma el documento del sínodo que el matrimonio actual se enfrenta a dificultades de dos tipos: las existenciales, propias de cada familia, innatas y por tanto no preocupantes, debido a que siempre están ahí, y las ideológicas. Son estas últimas las que hoy en día hacen muy difícil que la familia se pueda desarrollar cuando las circunstancias son muy adversas a ella y a lo que esta institución conlleva.

El reconocer la existencia de estas últimas es lo más importante, porque muy probablemente sean la causa del fracaso de muchos matrimonios. El problema clave del matrimonio está no tanto en sí mismo, sino en las personas y en su crisis personal, que la debilita y que impide sacar adelante un proyecto de familia, principalmente porque la mayoría de las personas no han sido educadas en sentimientos y emociones, lo que genera un problema de tipo afectivo que impide a la persona desarrollarse como persona en sí misma y dentro de la unión matrimonial y familiar.

Propuestas:

Por tanto la propuesta de los Obispos, es la de invertir en formación de la afectividad, y esta ayuda la establece en 3 momentos:

  1. Antes del matrimonio; es decir, como se puede ayudar antes de casados, de qué sirve un cursillo prematrimonial unos días o meses antes de la boda, si la decisión de casarse ya está tomada. Por tanto se propone formar a las personas desde la infancia, mucho antes incluso de haber tomado la decisión de casarse.
  2. Durante el matrimonio, no olvidar a las familias ya formadas; que las parroquias lleven a cabo cursos destinados a los matrimonios en general, acerca de la formación y educación de los hijos y tratando todas las situaciones a las que se enfrenta la familia.
  3. En el matrimonio fracasado, si se actúa de la forma señalada, se piensa que el número de fracasos será menor; para ello se propone no apartar a estas personas de la Iglesia e incluso que reciban de ella el apoyo que necesitan para vivir su situación familiar de forma coherente, estando destinada a ellos de forma muy especial la dirección espiritual.

Por Maria Luisa Pernaute. Madre Coordinadora de 4ºA Primaria.