El pasado miércoles 3  tuvimos una conferencia de D. Antonio Milán sobre “El Sentimentalismo y la formación del carácter”. La idea fundamental fue que tenemos que enseñar a nuestras niñas a superar el estado de ánimo para hacer lo que hay que hacer en cada momento; o sea que sepan que se puede controlar lo que se siente, aunque hay que entrenarse para ello. Tenemos que enseñarles que aunque no se “sienta” nada, se puede actuar en la dirección que la cabeza nos marca: por ejemplo, aunque estemos de mal humor, preocupados, cansados, tristes, podemos sobreponernos a ese estado de ánimo y preocuparnos de ayudar a los demás y que sepan que les queremos. Si quieres de verdad, se pueden superar los estados de ánimo.

Esto va en contra de lo que las series de televisión y la sociedad nos quieren inculcar. Nos puso ejemplos concretos de cómo la sociedad tiene como lema “el sentimiento es lo único que vale” y nada más.

Esto se puede experimentar muchas veces en el amor humano en el que puede que no se sienta nada pero la felicidad está en esforzarse por  seguir queriendo. “Los sentimientos van y vienen, pero no son la totalidad del amor”.

Ejemplos prácticos de cómo podemos ayudar a nuestros hijos para estar por encima de esa corriente dominante:

  • Ayudarles a hacer valoraciones objetivas de las cosas: las cosas valen por lo que son en sí, no por lo que yo siento al hacerlas.
  • Ayudarles a controlarse y enseñarles a saber callar cuando no se va a decir nada bueno.
  • Exigirles con cariño: “Exigir con cariño no supone ningún trauma”.
  • Validar sus emociones, decirles que comprendemos cómo se sienten pero enseñarles también cuál es el camino correcto.
  • Que nos vean luchar por dominar nuestro estado de ánimo.
  • Luchar por transmitirles convicciones profundas, de modo que los sentimientos no sean el motor de su vida.
  • Hacerles tolerantes a la frustración, que cuenten con un “álbum de buenos recuerdos” a donde volver cuando se sientan frustrados.
  • Enseñarles a pedir perdón: “el perdón no es un sentimiento sino una decisión”, para no transmitir rencor sino alegría.

Por  Miriam Sánchez de León,  madre coordinadora de  1º A Primaria